Al coronel le escribieron tarde

Hola Coronel,

Soy la carta que no esperas, por lo que no solucionará nada de lo que te aqueja,o aquejó, a estas alturas no vives más que en nuestros recuerdos y libros, pero soy esa carta que no esperabas, una que te habría alegrado, al menos una que te llegaría.

Acá es también época de lluvias -aquí poco es mucho y ocurre en demasía, no sabe repartirse- y época de mal cuerpo, la humedad hace que note los bordes de mis costillas arder y la espalda engarrotarse por no querer temblar, el cuello y los hombros ya quedaron replegados. Las rótulas, codos y otros óseos de las extremidades están aprendiendo a nadar, esto es una sauna en un universo invertido. Por mucha ropa que lleve no importa, el calor te agobiará por fuera, pero por dentro seguirás con frío, conviviréis hasta que decida abandonar tu casa. He vivido -26ºC menos fríos que los 5 de esta huerta, amanecer es mojado al nadar en el aire, eso si me atrevo a salir de las mantas y retirarme el gorro orejero, pero debo. Este frío se te mete en el tuétano. Pero esto es pasajero, circunstancial, ni siquiera dañino, na más una continua molestia que no te deja ser tú porque convives en ti con otro, que no te habla pero te abraza.

Soy esa carta que no esperas porque viene ahora en el año del gallo, el mismo que cuelga del techo de mi alcoba, el mismo que me salió por arte de magia en un calendario regalado de restaurante el mismo día que supe de ti y dubitaba si leerte o no, el mismo que nunca supe si llegó a darte de comer, o si sólo te sirvió para saldar deudas hambriento y seguir aguardando esa carta que no llegaba, nunca llegó ¿verdad?, ¿llegaste a advertir si la llevabas dentro? si no lo hiciste, efectivamente comiste mierda, pero mierda comemos igualmente, aunque otros la mascan.

Gracias a ti recordé que no tengo que esperar a que me llegue una carta, tengo que esperar, sí, pero para terminar de escribirla y enviarla, y seguir escribiendo una tras otra, de ahí quizás coma mierda, pero menos. No tengo tu templanza ni tus nervios de acero, pero tampoco pienso quedarme en el mismo pueblo esperando algo que no llegará, saldré a buscarlo y, para ello, enviaré cartas. A ti ésta no te llegó porque todavía ni había nacido.

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