D3.-Genie, la niña salvaje

¿Hasta qué punto es necesaria la lengua? En este documental vemos el caso de una niña aislada y encerrada en una habitación durante algo más de una década, y cuando la encontraron no sabía hablar, era una niña mentalmente “encogida”.

Si uno no aprende una lengua materna, pierde un mundo y se limita la mente. Los psicólogos, científicos, lingüistas del momento se pusieron manos a la obra para aplicar teorías conocidas o elaboradas por ellos, investigaron qué nuevo podían aportar estudiando a la niña– no hablaré del factor humanidad, la historia en sí es triste-.

Aunque los pensamientos vayan por delante del lenguaje, es éste el que los empuja y hace más grandes, fuertes y precisos, el que amplía los límites a los que están sujetos y les da visión, con el tiempo incluso puede darles tacto y olor. Como se dijo en clase: la palabra era Dios.

Había quien decía que a partir de una determinada de edad ya no se podría adquirir la lengua madre y otros quienes rechazaban la teoría al ver que la niña sí aprendía a decir cosas, pero finalmente nunca llegó a tener noción de gramática, o por lo menos de una relativamente compleja, ya que lo que decía se podría equiparar a estadios primitivos del ser humano y sus comienzos con el lenguajes. Por lo tanto, cabe esperar que al faltarle ese mundo de un lenguaje desarrollado en forma de lengua -tal y como la conocemos hoy- su proceso mental también queda al nivel correspondiente.

La teoría de no se puede aprender una lengua a partir de determinada edad es, para mí, cierta, pero a nivel gradual, es decir, que hay momentos en que ciertos rasgos del lenguaje o se desarrollan a su tiempo debido o dejarán huecos y paredes en el sistema psicolingüístico. La chica pudo aprender a comunicarse comprendiendo lo que le decían y expresándose con un vocabulario considerable, aunque su gramática, si la tenía, era extremadamente rudimentaria. Si la hubiesen encontrado años más tarde, ¿habría sobrevivido?.

Como vemos, lo que nos ha hecho tan singulares -comparados con el resto de seres del planeta- es el lenguaje y las manos -para apoyar a los pensamientos-, porque tenemos como prueba dos grandes grupos de control “natural”: nuestros parientes homínidos tienen las manos pero no desarrollaron el lenguaje y los delfines parece que tienen el lenguaje -y varias lenguas- pero no tienen las manos.

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