D5.-La educación prohibida

El título de este documental no hace honor a la realidad pero cumple su función de llamar la atención y ponernos en el papel de víctimas ovejas de un sistema que no quiere que nos eduquemos apropiadamente. El hecho es que todo sistema tarda en cambiar y sólo lo hará si las circunstancias que propipician el cambio son sostenidas en el tiempo, si no, todo tiende a perpetuarse como estaba y seguir la inercia. Ya en el video comentan que el conocimiento está cambiando permanentemente, pero el sistema educativo no lo hace tan rápidamente como lo hace la sociedad, y ahí está el problema de fondo. Si esos cambios perduran, la escuela cambiará.

A esto hay que añadirle la torpeza y/o descuido de varios de los niveles que conforman el sistema, pero no por perversión o mala idea. La prueba es que estamos evolucionando y que se están dando pasos tímidos -con un esfuerzo enorme detrás por parte de numerosas personas- en la buena dirección. Otra cosa es el interés de algunos por hacer negocio o mantener poder y poner trabas a cualquier avance, a veces consiguiendo dinamitarlo, y sacando rédito de la degeneración. Por lo tanto, más que prohibida, diría desacertada, caducada o torpemente cuidada, un problema de concepción básica.

La manera de educar de una sociedad está muy influida por su contexto geopolítico y se hace evidente con su cultura. A lo largo de la historia se ven distintas sociedades y modelos de crecimiento para sus hijos, en el filme mencionan los vecinos y casi antagónicos ejemplos educativos helénicos -reflexión y retórica- y espartanos -instrucción militar, dureza y castigo-. Lo mismo en la revolución industrial, que marcó una base de un sistema en el que el nuestro hunde raíces y en menor medida todavía sigue, pero mutando. Estamos abandonando ese concepto de esa escuela en fábrica, y los avances psicopedagógicos, sociales, geopolíticos y tecnológicos nos facilitan ese transcurrir del estadio anterior, del todo homogéneo e igual, pero desigual por el clasismo -romanticismo y nacionalismos- a uno trasversal, integral, heterogéneo, cosmopolita, diverso y casi con igualdad de oportunidades. Estamos viviendo un tránsito que no es nada fácil, y que lleva su tiempo -no puede ser de la noche a la mañana-, requiere por parte de todos el trabajo y esfuerzo que tanto predicamos y exigimos. Cometeremos muchos errores, pero los pasos bien dados suponen el avance, el aprendizaje surge al cometer errores, por eso la escuela debe ir orientada a aprender a hacernos preguntas, porque así obtendremos miles de respuestas y, al contrastarlas, la reflexión, la duda, el intento y la responsabilidad, propias de la lucidez; en cambio, aprender respuestas para el futuro, como venimos haciendo, nos dejará obsoletos en este mundo cambiante.

Llevo tiempo diciendo que el educador es un jardinero de personas, y ahora veo en el documental el cuento del jardinero que estiraba las plantas con la mano para que crecieran, pero las estropeaba. Obvio que el jardinero debe proporcionar a la planta lo que necesita, pero a veces no lo vemos. Me ha parecido pertinente decir que el aprendizaje se trata de interés y voluntad, un profundo proceso entre la persona y su entorno, esto es, descubriendo y haciendo. El docente acabará enseñando menos para acompañar y guiar más, sacará el potencial de cada alumno, y eso es educar. Acabará monopolizando menos la palabra; como en un documental que vi que comentaban la regla -flexibledel 30-70 , 30% del tiempo el docente y 70 el alumnado. Es preciso que para ello el maestro tenga también un interés incombustible por seguir aprendiendo, investigando, tener el gusanillo de seguir creciendo personalmente y así poder guiar en condiciones a sus educandos.

La participación de los padres es necesaria -y deben concienciarse de ello-, sólo así el medio se acabará volviendo parcialmente a favor y no en una sustituta. Con la participación de los tutores, diseñar proyectos educativos, actividades y tornar la escuela en un lugar común hará que los niños vean muchos paraqués.

Yo tampoco estoy de acuerdo con poner notas, pero tampoco con hacerlas desaparecer súbitamente sin un contexto y colchón que hagan a estas innecesarias. En cualquier caso sí que hay llevar un seguimiento de los alumnos y algún tipo de evaluación -continua y constante- que le haga ver al alumno cómo lleva las destrezas y su necesidad de mejorar aspectos o si domina ya otros.

Una ESO total sin cursos, facilitaría a los equipos diseñar estrategias a largo plazo, que suelen ser más eficientes y cuya inversión resulta en un menor gasto energético, estructural y personal. Los éstandares se mostrarían orientativos durante los 3(4)-6 años que pueda durar la ESO -según el alumno- y los objetivos oficiales finales, como meta a alcanzar, facilitarían el diseño de una ruta para no estar navegando dando vueltas sin sentido.

Solemos creer frecuentemente haber encontrado la verdad, lo que es un error, hay que seguir buscándola, pues no hay un mejor modelo. No podemos seguir en un sistema educativo que nos instruye para un mercado carente de valores humanos, que nos forma para un futuro trabajo que no existirá o al que no podremos acceder, educar es para hoy, para ser íntegro y aportar a la sociedad, desde lo que soy. Una frase que me ha gustado especialmente es que podemos prestar atención a lo que es sólo cuando dejamos de huir hacia el futuro.

Enlaces de mi interés:

https://brightside.me/article/the-school-of-the-future-has-opened-in-finland-13755/

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