E1.-Planteamiento epistemológico

En el mundo de la enseñanza son muchos los factores que tenemos que tener en cuenta y mejorar, sobre todo constantemente mejorar. Entre los distintos niveles y componentes del sistema escolar, dentro del sistema educativo, vamos a centrarnos en la parte que corresponde a la de la formación del profesor.

El docente, esa figura tan poco apreciada en la cultura española, en relación a lo importante que es, es la clave fundamental del éxito educativo finlandés; la formación del profesorado es lo que más diferencia a Finlandia de sus vecinos escandinavos, y lo que le hace obtener una calidad educativa superior a la de sus vecinos nórdicos -Estonia también da y dará mucho de qué hablar-.

Con una calidad de profesorado excelente no es de extrañar que el rendimiento académico de sus alumnos sea también bueno. Y nos preguntaremos cuál es la clave que nos lleva a ese modelo, pues bien, saber elegir el perfil del futuro docente antes de entrar a estudiar esa carrera – además de su posterior formación, equiparable a la de un médico-. El ser una carrera tan solicitada hace que sólo los más apropiados puedan entrar -no sólo académicamente sino personalmente, aptitudes, capacidades sociales y psicológicas, implicación con la sociedad y el entorno, habilidades musicales y muchas otras más a tener en cuenta-, además de un examen de acceso, hacen entrevistas a los estudiantes que aspiran a entrar – y con eso se eliminan oposiciones-.

Pero estamos en España y esos procederes burocráticos no son los nuestros, y si lo llegaran a ser, no sería cuestión de un día, sino de varios lustros. ¿Qué perfil de docente, por tanto, es el que se necesita en la enseñanza para continuar con las tímidas pero reconocibles mejoras que está entablando nuestra sociedad?

En esta época de puente que vivimos, será necesario que un docente sepa adaptarse al futuro y los nuevos tiempos sin perderse en él y sin olvidar, ni eliminar, el pasado, por ser antiguo no es sinónimo de malo, servirse de las tecnologías para seguir manteniendo el maravilloso legado que nos han dejado del pasado, e ir haciendo hueco para admitir a los nuevos. Un docente deberá ser equilibrado y completo, experimentado y que sepa interrelacionar los mundos, debe ser muy introspectivo y estar deseo de mejorar siempre que pueda, de corregir errores y actualizarse, mantener la llama viva de su vocación y desarrollar sus aptitudes. Para un docente los problemas que puedan venir de la administración o del alumnado son contratiempos y oportunidades de mejora, de mejorarse a sí mismo. Su conexión con los alumnos y la comunicación con estos deber ser fluida, debe saber llegarles, orientarles y engancharles con el objeto de estudio.

El maestro se da a la sociedad, se desvive por ella, y su máxima expresión es trabajar con lo más preciado que tenemos: nuestros hijos. El humanismo es una conditio sine qua non que define per se al docente, la cultura, la filosofía, la interconexión de los valores humanos con el mundo que le rodea, para crear, para ver crecer y sacar lo mejor de nuestros infantes, eso es educar, que viene del latín exducare; si exducere era sacar a alguien fuera, exducare es hacer -filosóficamente a distanciaque alguien saque de sí, se saque de sí mismo, desarrollarle la capacidad de ser activo consigo mismo y realizarse en crecimiento, y educar es un pilar del humanismo, no se puede entender completamente la segunda sin la primera.

El ser humanista implica saber sacar lo mejor de todo y darle el valor correcto a cada cosa, por lo tanto, en este mundo frenético tan estresado cargado de excesiva información, el docente, como humanista, tiene la difícil pero digna tarea de enseñar a sus alumnos a nadar en esta era del conocimiento y darle herramientas que les permita separar la paja del trigo, y distinguir la información nutritiva, y de buenos valores, de la cizaña, con valores excesivamente individualistas y feroces. Otro aspecto a señalar, es que un docente debe asemejarse a un faro radiante que está en su sitio, sin vacilar, en medio del temporal, que oriente a sus alumnos y les prevenga de aquella dispersión que les lleve a la deriva, que les capacite para centrarse. Un humanista se lo cuestiona todo por y para el bien de todos, espíritu crítico que los alumnos harían bien en hacer crecer. Si fuésemos árboles y plantas los educadores serían jardineros, y como tal, cuidan el ser, y un docente cuida más su ser, el ser autoridad más que el tenerla, Erich Fromm nos habló bien de la diferencia existente entre el tener y el ser en sus libros, y en concreto Tener o ser.

La literatura nos enriquece y nos aporta humanamente unos conocimientos de gran utilidad para la enseñanza, nos da la visión del mundo de muchas personas distintas a lo largo de la historia, y eso es un tesoro que no se puede perder, lo que la hacer una asignatura muy completa.

Aunque tampoco haya que excluir la parte lingüística, no estoy de acuerdo con el planteamiento de que literatura y lengua vayan juntas en una asignatura. Si bien tenemos que saber de ambas partes, otra es su enseñanza, y pienso que la literatura y la lengua tienen tanto que ver como la tecnología y al arte con las matemáticas, aunque las primeras utilicen las segundas para su propósito, su naturaleza es naturaleza es distinta, la literatura es arte, sentimiento, creación pura -también tiene orden- y la lengua es su medio, al igual que en las entrañas de la música se esconden las matemáticas y las frecuencias de onda de la física, pero que al usarlas se convierten en belleza y armonía. Es cierto que la literatura y la lengua están íntimamente entrelazadas y la cooperación entre las una vez supuestas separadas asignaturas debería ser total.

A la literatura le podríamos añadir el teatro, la oratoria y la retórica; con esto recuperaríamos esas facetas, que las veo necesarias en la formación de los alumnos, y de esta manera se podrían aplicar en acción muchos conceptos de la literatura, algo que disfrutarían los alumnos. La lengua ya se encargaría de velar por la corrección de su uso. Pero esto, a día de hoy, es competencia política y no nuestra, por el momento.

La competencia comunicativa es el resultado de un conjunto de capacidades innatas y desarrolladas, y conforme la sociedad cambia se incorporan nuevas concepciones y maneras de concebirla. Por esto es necesario saber incorporar la nueva tecnología para mejorar nuestras capacidades ya que su uso excesivo y mal enfocado podría ser perjudicial en este sentido. Como cada vez utilizamos el medio escrito por la tecnología y nos encerramos considero necesario reincorporar, como ya dije antes, el teatro, la oratoria y la retórica, como elementos que desarrollan las capacidades verbales orales y las no verbales, haciendo de contrapeso a las nuevas tecnologías, enriqueciéndolas más todavía y logrando el equilibrio en el desarrollo de destrezas. Con un enfoque así, la literatura tendría su Yang, otorgándole un mayor sentido -de cara al alumnado- a su enseñanza y posibilidad de uso, por ende, un camino de aprendizaje que complementa a la teoría dada en clase, dándole una vida que en el papel y en la escritura algunos no logran ver.

Al ser unas destrezas que requieren de dinámicas de grupo, se lograría mayor conexión entre los alumnos, creando sinergias y bucles de aprendizaje cooperativo que estando sentados y callados en clase “reprimían”. Con esto logran conocerse los unos a los otros con mayor intensidad (que les pregunten a los actores de teatro), conocer la diversidad de su entorno y cómo se expresa, limando las asperezas de los conflictos latentes; en definitiva, crear grupo, desarrollando sus capacidades comunicativas.

Lo difícil de la planificación escolar, es saber alcanzar un equilibrio donde no haya demasiada rigidez pero tampoco se llegue al caos. El sistema actual es demasiado rígido -pero hay cada vez más avances-, y burocratizado, no le deja tiempo al profesorado para darle a la enseñanza un carácter más pedagógico y social, pues debe cumplir objetivos, y aunque en el papel ahora exista libertad pedagógica, con ese marco y esas exigencias, es difícil salirse del guion -pero no imposible-. El bloque de lectura y escritura es el predominante en la actualidad en detrimento de la comunicación oral, algo comprensible, porque al ser muchos alumnos por profesor y tener un guion estricto que seguir, no da mucho tiempo para exposiciones y presentaciones, entre otras actividades que promueven las destrezas comunicativas oral. Las demás en mayor o menor medida se puede decir que sí que se cumplen. También hace falta más reflexión, aspecto que se logrará alentar.

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