E2.- comunicación oral: escuchar y hablar

Sabemos que la comunicación oral forma parte del día a día, pero en las escuelas e institutos apenas se fomenta ni su práctica ni su comprensión; la configuración de las aulas y el esquema educativo promueven una educación vertical, y con eso se consigue mantener a todos callados, quietos e incomunicados unos de otros.

No es de extrañar que, al acumularse la energía como una olla a presión y la falta de interacción grupal, surjan numerosos conflictos debidos a malentendidos y sobre todo por el egoísmo, y es que no nos educan para interactuar, ni para empatizar, ni para llevar a cabo proyectos grupales. Los conflictos que vemos se van agravando sin remedio y sosteniendo en el tiempo, como si fueran muñecos de nieve en construcción que van tomando forma y así hubieran de quedar.

Ya comenté que abogaba por la separación de lengua y literatura -tal y como hoy la entendemos- y la (re)introducción del teatro, la retórica y oratoria; de hecho estoy completamente de acuerdo con la idea de “hacer desaparecer la lengua como asignatura” -claro que no desaparece su presencia-. Las ventajas de esta nueva configuración serían palpables, pues equilibraría la balanza entre lo oral y lo escrito, la puesta en práctica de la literatura y sus paraqués, la retroalimentación de ambas y sus visibles influencias mutuas, con sus correspondientes mejoras. Además la expresión no verbal sería continua y a la larga se limarían los malentendidos creando un código común no verbal, propio del grupo -como ocurre con regiones y países-, con sus referencias y matices; ahora sí que podríamos llamar a un grupo “grupo”, trabajarían codo con codo para sus exposiciones y obras de teatro, en definitiva, canalizarían su energía en aprender haciendo y un grupo unido y contento trabaja y aprende mejor que uno desmotivado y atomizado.

Habiendo trabajado su expresión oral y su apertura interior al grupo resulta algo más fácil mejorar después su comprensión, pues todos experimentan diferentes posiciones y acaban respetando más al otro, aumentando su empatía y la escucha activa, una de las piezas claves de la comprensión oral.

Fomentar las reseñas -de cualquier libro a gusto del alumnado- en sus blogs y exposiciones de aquéllas en videoblogs, fomentan la participación de los niños en la literatura y desarrollan su capacidad de exponer contenidos ya escritos de manera oral, su observación, análisis y corrección, además de perder la vergüenza -una verdadera traba para el aprendizaje-.

Las estrategias planteadas en el libro para textos expositivos y argumentativos hacen buenas observaciones que hay que tener en cuenta; me ha despertado la curiosidad la estrategia de los programas informativos, el escenificar un documental toca muchos aspectos, tantos escritos como orales.

Finalmente, el que un alumno pueda argumentar aspectos positivos y negativos de un tema en concreto le ayuda a ponerse en el lugar de otros y ver con otros ojos, lo que desarrolla el espíritu crítico en detrimento del fanatismo, que podemos observar frecuentemente en debates televisivos -prevenirles de su pésima calidad es una tarea poco fácil que recae en los hombros del docente-.

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